-"Día del orto"- llegar puteando al hospital por que fuerón 2 los bondis y calor afuera te saca; compré un agua mineral enfrente y entre sin mirar a los costados, ahí estaba la vieja, siempre me recibe con una sonrisa cuando llego.
Al lado una señora recién ingresada, -"una operación simple, en dos dias seguro ya tiene el alta"- dice la vieja, esta hecha una experta, es que ella es la unica que se queda, mientrás las otras mujeres ingresan, se operan y se van, ella sigue; y la pelea, ay como la pelea!!.
Yo: -¿Cómo has estado má?
Má:- Bien mi vida, ¿vos?, ¿los chicos?
Yo:- todos tranquilos y blablabla....Por un moménto hago silencio y maldigo mi puta suerte y la todos, cuando sin querer volteo al rincón, al ladito de la puerta, "el rincón".
Un pibe joven, algunos años apenas más que yo, cabeceando en una silla plástica, junto a él en una cama, una anciana que lo despierta exaltandolo, y entre arcadas el flaco desesperado manotea una palangana y la ayuda, hasta que termina de vomitar la señora el pibe se seca las lagrimas, para cuando ella voltea él la remata con una sonrisa de feliz cumpleaños como dibujada, y ella reposa suavemente su cabeza de nuevo en la almohada, él la limpia y se acomoda nuevamente en su lugar sin dejar de observarla como queriendo sacarla del mundo.
Má:- Llegarón hoy desde San Luis, él es el hijo, la señora esta grave, él le cambia los pañales y no se ha movido ni para comer desde esta mañana.
Señora recién ingresada:- ¿Pobre no?
"¿Pobre?" pienso yo....Esta ahí, inamovible, como un velador de tesoros, como una madre cuidando una cría, como un amante a su amada, ¿pobre?, ¡no!, pobre no, valiente si, digno de admirar por supuesto, pero pobre no.
Todo el que pasa por la puerta se queda mirandolo cada vez que se despierta con las arcadas de su madre enferma, todos lo miran y piensan "es una sombra", "pobre". Y yo lo miro con curiosidad y admiro su fuerza, su fortaleza y me averguenzo de quejarme por el calor, me averguenzo de quejarme por la distancia de un bondi, yo me quejo!!! Que verguenza!!
Al termino de la visita y con el dolor del mundo en el pecho, me despido de la vieja y al pasar por la puerta, casi como un gesto inmediato le sonrio, él me devuelve la cortesía, y yo solo digo "A Dios gracias por la vieja y a la 'sombra del rincón' gracias por demostrarme que se puede, aunque duela todavia se puede!"
La mirada política en el cine contemporáneo.
Hace 3 semanas

